El 28 de febrero amaneció con ganas de moto, aire fresco y una carretera que parecía invitarnos a rodar sin mirar el reloj. El punto de encuentro fue el Hotel Rural Casa del Oso, recomendado por Ruralka en El Oso (Ávila),un lugar con encanto donde se respira tranquilidad y rodeado de naturaleza, perfecto para empezar la jornada descansados y disfrutar del asfalto, el paisaje de Gredos y la compañía de un selecto grupo de vstromers.

¡Con Gustavo Cuervo liderando la ruta, sabíamos que el día prometía!

Tras el briefing inicial y las primeras fotos, arrancamos motores rumbo a Cardeñosa, calentando neumáticos entre rectas amplias y carreteras que invitaban a rodar con fluidez.

La llegada a Ávila siempre impone. Pasamos por la zona de los Cuatro Postes, con vistas privilegiadas a la muralla, uno de esos momentos en los que inevitablemente bajas el ritmo para disfrutar del entorno.

Desde allí continuamos hacia Navalmoral, donde la carretera empieza a transformarse y el paisaje se vuelve más cambiante, anticipando un trazado cada vez más entretenido que nos fue conduciendo hasta el Puerto de Serranillos, donde realmente empezamos a disfrutar enlazando curvas y dejándonos llevar por el ritmo de la montaña.

La ruta nos llevó hacia San Esteban del Valle, una de esas zonas que todo amante de la moto debería rodar al menos una vez. Aquí comenzaron las curvas más constantes, el asfalto serpenteando entre montaña y naturaleza y pudimos también parar al aperitivo.

La parada en Mombeltrán fue el momento perfecto para reagruparnos, comentar sensaciones y recuperar energía. Risas, anécdotas y esa conexión especial que se crea cuando compartes kilómetros.

La siguiente parada fue para disfrutar de las vistas desde el Puerto del Pico, mítico para los motoviajeros que visitan Ávila.

Seguimos hacia Navacepeda de Tormes, ya plenamente inmersos en el entorno de la Sierra de Gredos. Carreteras técnicas, enlazadas, de las que obligan a concentrarse y a disfrutar cada trazada.

Llegamos a Piedrahíta, la parada gastronómica ideal degustando los platos típicos abulenses. La ruta cambió de carácter. Más amplitud, curvas rápidas, paisajes abiertos. El grupo rodaba compacto, fluido, cada uno encontrando su ritmo dentro del conjunto.

El paso por Peñaranda de Bracamonte marcó la recta final antes de regresar al punto de inicio. Tramos más abiertos, ideales para relajar hombros después de tanta montaña, pero sin perder esa sensación constante de libertad.

La llegada nuevamente al Hotel Rural Casa del Oso fue el broche perfecto. Pudimos dar un paseo por toda la finca viendo los distintos tipos de animales que conviven en la finca y los rincones con más encanto de este hotel recomendado por Ruralka.

Cascos al suelo, sonrisas visibles incluso antes de quitarlos y esa frase que siempre se repite: “Hay que repetir.”

Rodar con Gustavo es siempre garantía de experiencia, ritmo equilibrado y esa tranquilidad que permite centrarse solo en lo importante: disfrutar de la moto.

Gracias a todos los que formasteis parte de esta ruta. Cada participante aportó algo especial al grupo, y eso se nota en el ambiente desde el primer kilómetro.

Ávila volvió a demostrarnos que es un territorio perfecto para perderse… y encontrarse sobre dos ruedas.

¡Nos vemos en la próxima curva! Ver ruta aquí.