Cuenca siempre será para el motorista un destino frecuente, fundamentalmente por su enclave céntrico de la península, y como enlace de destinos algo más lejanos como La Reserva Nacional de los Montes Universales de donde nace el río Turia, o el Rincón de Ademuz. Cuenca se origina como ciudad a raíz de la fortaleza de “Qūnka” de la época musulmana, y ostenta la categoría histórica de ciudad, con los títulos de «Muy Noble, Muy Leal, Fidelísima y Heroica».Está bañada por dos ríos, el Júcar y su afluente el Huécar, por cuya cuenca penden sus mundialmente famosas casas colgadas, y en una de ellas se ubica el Museo de Arte Abstracto Español, uno de sus más de diez museos que se concentran en la antigua ciudad.

Por el atractivo de las rutas que van hacia ella, Cuenca es un destino favorito para el motero turolense, valenciano, madrileño y otros mucho más andarines, que pueden elegir entre su caprichosa serranía, donde el agua y su peculiar composición geológica son capacesde sorprendernos con paisajes fantasmagóricos, o bien las llanuras del sur, con interesantes legados arqueológicos como los de Valeria y Segóbriga. Nosotros vamos a decantarnos por la primera opción, y también por el hecho de honrar una de las tradicionales rutas moteras del centro de la península, y que nos asegura que siempre iremos con nuestra Suzuki V Strom acompañados de muchos amigos igualmente moteros. ¡Preparados para intercambiar Vsss!

Salimos del mismo centro de Cuenca, atravesando su Plaza Mayor, franquear la Puerta del Castillo desde donde disfrutáramos de buenas vistas al Júcar y al Huécar y continuar por carretera dejando atrás la población manchega. El río nos acompañará en esta parte del camino hasta enlazar con la CM 2.104 que indica el camino hacia la Ciudad Encantada. Dicha carretera va tomando altura y por tanto empalmando curvas manteniéndonos pegados a un asfalto perfecto entre Valdecabras y el entronque con la CM- 2.105.

La Ciudad Encantada de Cuenca está declarado como parque natural desde hace casi un siglo, y nos ofrece el atractivo de sus formaciones kársticas con orígenes hace millones de años. En el Cretácico, el mar de Thetis cubría gran parte de lo que actualmente es la Península Ibérica y la zona que hoy conforma la Ciudad Encantada formaba parte del fondo. Su elevación por la orogenia hizo elevar el suelo que hoy vemos como parque, y la erosión posterior es la causante de la singularidad, como por ejemplo “El Torno” como mole de piedra más destacada.

Tras la parada seguimos ascendiendo el cauce del río Júcar a su paso por Uña y el embalse de La Toba, nos encontramos en pleno corazón de la serranía y merece la pena volver a cambiar la V Strom por el paseo a pie y callejear por Tragacete. Por un camino señalizado llegamos hasta una espectacular cascada cerca del nacimiento del río Júcar: la Cascada del Molino de la Chorrera, cuya fuerza dio vida a un molino harinero. Antes habremos pasado por varias fuentes, que en realidad son nacimiento de ríos, arroyos y surgencias de agua de la que brota gran vida en la zona.

Seguimos la ruta por carretera unos 15 kilómetros más hasta el Alto de la Vega, con vistas al pico San Felipe, de 1.839 m. por donde accedemos al nacimiento del río Cuervo, si bien la zona es de afloramiento de los ríos Tajo, Júcar, Gabriel y Guadalaviar. Surcando la cresta de la Serranía de Cuenca, con el río Tajo desaguando por la derecha y el Cuervo por la izquierda, cruzamos Masegosa y enseguida atisbamos Beteta. Ésta fue una importante población ganadera del siglo XVI, siendo rica en grandes pastos, por los que trashumaban más de trescientas mil cabezas de ganado. Su lana era muy apreciada y se exportaba a Italia. En esta comarca se encuentra el Real Balneario Solán de Cabras. Situado en un valle, rodeado por las Hoces de Solán de Cabras, su mayor reclamo es el Manantial cuyo agua mineral tiene multitud de propiedades beneficiosas para la salud. Sin duda, un lugar para gozar de unos días de descanso y bienestar.

Siguiendo la carretera vamos virando hacia poniente sumergiéndonos en uno de los desfiladeros más impresionantes y estrechos de la serranía, la Hoz de Beteta, que algo más adelante nos ofrece la posibilidad de desplazarnos hacia Solán de Cabras, famosa por sus aguas finas de mesa y su espléndido balneario. Cerca de Beteta podemos hacer un desvío de 5,5 km. y visitar en Cueva del Hierro su antigua mina. Continuando por la CM 210, merece la pena visitar Priego y conocer los secretos de su cestería y alfarería tradicionales, y de paso aprovechar parar degustar los platos típicos de esta parte de la Serranía, como el riquísimo morteruelo, paté caliente y un sorbito de Resolí típico de Cuenca, licor muy especial que puede tomarse después de saborear el Alajú, un dulce exquisito de almendras y miel.

También hay que llenar el estómago de nuestra V Strom en la gasolinera de Priego, porque ahora afrontamos un tramo de 70 km sin surtidores hasta Villalba de la Sierra, en un entorno completamente natural. A mitad del camino, en la reserva natural del Hosquillo –llamada así por su intrincada orografía–, acumula 50 años de actividad en el cuidado de especies vegetales y animales, desde el jabalí, corzos, aves rapaces, nutrias, lobos y hasta osos. También fue escenario de documentales del doctor Félix Rodríguez de la Fuente.

En esta ruta hemos vivido la experiencia de ver brotar ríos, rocas transformadas, artesanía tradicional y naturaleza en estado puro concentrados en un puñado de kilómetros. Hemos descubierto una ciudad mágica, y es que… ¡Cuenca es de cuento!

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