La Semana Santa no tiene por qué limitarse a las ciudades más conocidas o a las tradicionales procesiones. Para los motoviajeros, es la ocasión perfecta para combinar paisajes únicos, carreteras con encanto y escapadas rurales en destinos menos masificados. Este post recoge cinco rutas cuidadosamente seleccionadas para disfrutar de la V‑Strom, recorriendo montañas, cañones, costas y pueblos con historia, siempre con la opción de descansar en alojamientos rurales con encanto.
1. Ribera Sacra en Galicia – valles, cañones y vino
Arranca tu ruta desde Ourense o zona cercana y ve subiendo por carreteras secundarias con tu V‑Strom hasta llegar a Parada de Sil, atravesando valles donde el río Sil ha tallado uno de los paisajes más espectaculares del noroeste español. Los miradores sobre los cañones fluviales ofrecen momentos inolvidables para fotos al atardecer. En el camino puedes alternar tramos de carretera con pequeñas paradas en pazos y bodegas familiares para probar los vinos de la zona.
Las curvas que rodean los viñedos en terrazas hacen que la conducción sea tranquila pero atractiva, ideal para rodar al ritmo de la moto y del paisaje. Termina el día con una cena gallega a base de productos locales y descansando en un alojamiento rural con encanto.
Alojamiento recomendado: Casona Labrada, A pontenova

2. Los Ancares – montaña, miradores y naturaleza virgen
Desde el entorno de León, emprende una ruta que serpentea por carreteras de montaña estrechas y escénicas. El paisaje cambia constantemente entre bosques de castaños y rocas escarpadas, con pequeños pueblos de montaña donde detenerse a estirar las piernas y probar la gastronomía local (sobresale la cecina y los quesos de la zona).
El terreno es perfecto para la V‑Strom: curvas fluidas, cambios de pendiente y mucho espacio para respirar aire puro. Por la tarde, después de un día rodando, relájate en un alojamiento rural rodeado de tranquilidad.
Alojamiento recomendado: Villa Mencía, Corullón

3. Una ruta de película – escenarios cinematográficos en Almería y Jaén
Esta ruta te lleva por carreteras variadas entre Almería y Jaén, combinando tramos asfaltados con pistas, zonas con firme irregular y paisajes que parecen sacados de la gran pantalla. El itinerario fue diseñado por dos vstromers que buscaban poner a prueba neumáticos mixtos, y en él encontrarás desde autopistas hasta pistas y bancales de arena que parecen preludiar las dunas del desierto.
El trayecto empieza en zonas interiores como La Venta del Borrego y pasa por poblados emblemáticos como La Colonia de Santa Eulalia, con vinculación a series de televisión, antes de internarse en tramos más desérticos y desafiantes para la V-Strom. La sensación es cinematográfica: paisajes abiertos, contrastes entre tierra y piedra, y rutas poco convencionales que rompen con lo acostumbrado.
Dónde descansar: Cortijo Peñardera o Casona Granado, ambos lugares con encanto, atención cuidada y servicios ideales para relajarte tras una jornada de moto.

4. Maestrazgo y Matarraña – historia y curvas con sabor medieval
Partiendo de zonas como Alcañiz, esta ruta te introduce en el corazón del Maestrazgo y Matarraña turolenses con carreteras entre colinas, olivares y pueblos amurallados. El ambiente medieval de localidades como Calaceite, Cretas y Valderrobres combina perfectamente con una ruta en moto donde cada tramo ofrece vistas distintas y lugares para explorar a pie.
El Maestrazgo es también un lugar con una gastronomía destacada y productos artesanales, ideales para recuperarte tras rodar. Al caer la tarde, disfruta de una cena tradicional en el casco antiguo y reserva un descanso que respete el ambiente rural.
Alojamiento recomendado: Mas de Cebrián, en Puertomingalvo y Hotel Les Capçsades, en Tarragona.

5. Sierra de Gredos – grandes puertos y naturaleza sobre ruedas
En la Sierra de Gredos, la ruta “Grandes Puertos” es célebre entre moteros por sus carreteras que suben y bajan entre montañas, valles y embalses, con miradores que recompensan cada curva trazada. Parte de Navaluenga y rodarás por el valle del río Alberche hasta los puertos más altos, donde la panorámica se abre hacia horizontes inmensos.
Esta ruta se disfruta lentamente, con paradas en pueblos como Cuevas del Valle o Piedralaves, y tramos más exigentes para quienes quieren sentir sus suspensiones trabajando. Por la noche, regresa a un alojamiento acogedor donde compartir vivencias de ruta.
Alojamiento recomendado: La Posada del Agua, El Barraco, Ávila

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