Una frontera, el Guadiana y un estratégico cruce de caminos. Estamos en el origen de una de las vías de comunicación más antiguas, la Vía de la Plata. Una de las rutas más conocidas para rodar en moto. ¡Vamos a divertirnos con la Suzuki V-Strom!

Comenzamos nuestro viaje desde uno de los hoteles con encanto Ruralka, Cortijo Santa Cruz, un cortijo extremeño del siglo XIX con techos abovedados, amplios espacios y luminosidad que te harán pasar una agradable experiencia. Además, cuenta con piscina exterior, spa o restaurante en el que degustar la rica gastronomía de extremeña. ¡Un magnifico punto de partida para empezar la ruta!

En la primera parte del viaje nos veremos rodeados de agua dulce, lo que se conoce como la costa extremeña. La Siberia es comarca de grandes embalses, kilómetros de costa de agua dulce y un hábitat ideal para cientos de especies de aves, gracias a la combinación de humedales, dehesas y pastos.

 Viajando hacia poniente por la N-430 hemos de parar en Mérida, capital de la provincia romana de la Lusitania. Nos quedaremos maravillados contemplando su teatro. Al otro lado del río veremos más vestigios como el arco de Trajano, la casa de Mitreo o el templo de Diana. Si nos acercamos a alguno de los puentes o acueductos, obtendremos las mejores vistas de la antigua Emérita Augusta.

Poniendo rumbo al sur por la A-66 rebasamos Almendralejo para llegar en pocos kilómetros a Zafra, que ya respira una atmósfera andaluza, aun perteneciendo a la dura tierra extremeña. Zafra reina entre extensas dehesas de encinas y alcornoques donde pasta el cerdo ibérico. A 38 kilómetros, por la EX 101 – EX 102, Jerez de los Caballeros se apiña entorno a su plaza mayor. En el centro de esta madeja se asentó la Orden de los Templarios sobre los restos de la alcazaba, junto a los barrios judíos y moriscos. La iglesia de San Bartolomé luce una de las torres barrocas más bellas de Badajoz.

Estamos a mitad de viaje, es buen momento para hacer un descanso y reponer fuerzas. La gastronomía extremeña parte de una base sencilla, practicada durante siglos por pastores y campesinos, pero siempre se basa en materias primas de excelente calidad. El cerdo ibérico alimentado de bellota es incuestionable, sumado a la ternera y el cordero. También destaca la cocina que nace en los monasterios y núcleos asociados a órdenes religiosas, con recetas más elaboradas. Las migas son un recurso para aprovechar el pan duro, combinado con chorizo, uvas o incluso chocolate.

Por si todavía nos queda un huequito que llenar, entramos en una zona gastronómica emblemática, Aracena, la sierra patria del jamón de Jabugo, que recientemente ha cambiadosu denominación de origen por la de Jamón  de Huelva. Un paseo por sus vías empedradas nos lleva hasta el castillo testigo del trasiego típico de estos lares fronterizos de musulmanes, castellanos y portugueses. Aunque su belleza está curiosamente bajo tierra; tras el portal de una casa se accede a la Gruta de las Maravillas, la primera cueva turística abierta en España. Subir por la sierra de Aracena con nuestra V-Strom es disfrutar de las curvas a lo grande, ¡no te lo pierdas!

Para enlazar de nuevo con la N-435 enfilamos la H-501 hacia las Minas de Riotinto. Pasamos por Valverde del Camino, conocida por su famosos “Botos”. Pronto el río Odiel que nos persigue por la derecha se juntará  con el río Tinto en este histórico enclave portuario donde fenicios, cartagineses y romanos asentaron una febril base naval. Un lugar sorprendentemente atractivo es el entorno del Parque Nacional de Doñana. Un escenario de dunas móviles y corrales donde la vegetación se mezcla con el arenal y en el que las marismas son paraíso de miles de aves migratorias.

Enlazamos ahora con la A-493 para atravesar La Palma del Condado, Bollullos Par del Condado y Almonte y llegamos al punto de destino de nuestro viaje en El Rocío. La aldea, famosa por sus calles de arena de la marisma, se ve inundada en Pentecostés por miles de rocieros que sacan a la Virgen, la Blanca Paloma, en romería hacia el Santuario.

Después de disfrutar de este rincón situado en plena marisma, nos dirigimos a nuestro refugio para esta noche desandando el camino de nuevo hasta la sierra de Aracena.

En la casa rural El Castañar de Aracena encontraremos el descanso que nos merecemos rodeados de 15 hectáreas de castaños ecológicos centenarios. En un entorno idílico al calor de la chimenea nos relajaremos sin estrés, sin ruido y con la sensación de haber pasado un gran día con nuestra V-Strom.

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